Aun antes de ser un reconocimiento oficial, la tutela del Aceto Balsamico di Modena fue una elección compartida.
En 1993, año de fundación del Consorcio, los fabricantes unieron sus fuerzas para proteger la identidad de un producto profundamente ligado al territorio y acompañarlo hacia el reconocimiento de la IGP, Indicación Geográfica Protegida.